DIOS DE LOS OJOS CONGELADOS
Soy un cautivo de mi propia verdad
sólo a ella temo.
Escapo de mí mismo
en el reflejo borroso de las gárgolas.
Dios de los ojos congelados
Me han maldecido como al Capitán Acab. Compartimos la obsesión, él por Moby Dick, y yo por la literatura y el alcohol.
Malcolm Lowry duda de Malcolm Lowry
Soy el artesano de mi propio ataúd
y Señor de todos los mares.
En este encierro metafísico
pierdo mi astrolabio
soy Diógenes
en el doblez de la tiniebla.
Vago por las breñas de la desesperanza
Condenado a navegar por espejismos,
me rindo en mi sola angustia.
Detrás del mostrador
velada
Némesis me contempla
mientras prepara el brebaje.
Sus ojos me miran desde el fondo del bar
no hay escapatoria posible
ella lo sabe.
Reo ausente condenado al destierro
Mi obra es un faro de tinieblas y angustia, algunos autores salen del agujero con sus libros; yo, en cambio, me hundo, ineluctablemente, a medida que escribo.
Cavo un túnel
rompo los barrotes
escapo de la celda.
Pero,
¿Cómo me evado de mí mismo?
Berta Lucía Estrada Estrada



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